MAS copa Andes y Pando, mete un pie en 'media luna' y pierde alcaldías cruciales
El presidente y jefe del MAS, Evo Morales, junto al gobernador electo
de La paz, César Cocarico, y la ex candidata a la alcaldía de la
ciudad Elizabeth Salguero (ABI) Por Coco Cuba La Paz, 5 abr (ABI).- El partido del presidente Evo Morales, que
en las elecciones subnacionales del domingo resignó espacios en el 70%
de las 10 principales alcaldías bolivianas, extendió su poder más allá
de las tierras altas a la subandina Chuquisaca y la amazónica Pando y
puso un pie en los legislativos, locales y regionales, de los
departamentos de la denominada 'media luna', gobernados por opositores
radicales y donde carecía en absoluto de presencia. El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó sin discusión las
gobernaciones de La Paz (oeste), Oruro (sudeste), Potosí (sudoeste),
Cochabamba (centro) y Chuquisaca (sudeste), esta última con mayor
esfuerzo. Y en una reñida contienda electoral, enturbiada por denuncias de
fraude -post sufragio- en las actas, adhirió la gobernación de Pando
(norte amazónico), hasta ahora, invariablemente, en manos de
conservadores y liberales. Pando, Cochabamba y Chuquisaca permanecieron en el período
2006-2009 bajo el control de la oposición de derechas. En el nivel municipal, el MAS se hizo de las alcaldías de El Alto
y Cochabamba, ambas en manos de la oposición moderada entre 2006 y
2009 y, en gran avance, ganó la de Cobija, capital del departamento
Pando, esquiva siempre a otra pretensión que no sea sino de derechas. El MAS copó, en términos redondos, más menos el 60% de los
legislativos en las 9 gobernaciones -incluidas las de Santa Cruz
(este),Beni (nordeste amazónico) y Tarija (sur), de donde no pudo-en
las urnas- desbancar a los más fieros opositores de derechas a
Morales- y los 337 municipios bolivianos en unas elecciones signadas
por un ausentismo que osciló entre 13% y 15% y el planeo de las
autonomía o independencia regional política y administrativa. Los ex prefectos reelectos gobernadores, Rubén Costas en Santa
Cruz, Ernesto Suárez en Beni y Mario Cossio en Tarija lanzaron, contra
todo pronóstico, discursos más bien conciliadores. Incluso, el reelecto alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, habló
de llegado el momento de "soldar la patria". La votación global que obtuvo el MAS, aún no cuantificada pero que
parece levemente menor al aplastante 64% que Morales impuso en las
generales de diciembre pasado para su reelección, da para meter las
narices en las legislativas asambleas y concejos de la quebrada 'media
luna', una ficción geográfica que en el plano primario de la
ideología, más tarde llevada al plano de la práctica, planteó la
división de Bolivia en dos: tierras altas y bajas, a manera de
antinomias, oriente rico y occidente pobre: indios y blancos. Morales, que intentaba desactivar ese bloque de gobernadores
sospechados de alentar a un grupo de secesionistas europeos, salió a
la palestra para representar los nuevos avances, menos perceptibles
que los del pasado reciente, de su partido. El mandatario destacó el "gran triunfo" del MAS en ciudades
intermedias, 72 en total. Morales enfatizó el vigor de su movimiento político de izquierdas,
"200% en (el amazónico) Beni y 150% (en el vecino) Pando". En consecuencia, certificó, "hay rebelión en la Amazonia boliviana". Las elecciones regionales y municipales, que concitaron a una masa
de poco menos de 5 millones electores, marcaron una noción de
equilibrio en la asignación del poder por parte del electorado
boliviano, coincidieron analistas locales. También la emergencia efectiva de género, pues los electores
pusieron a dos mujeres en la cabeza de los municipios de Cobija
(norte) y Oruro (sudoeste) y estuvieron a un tris de entregar la
gobernación de Beni a una joven de 24 años. La nota saliente, en este cuadro pincelado por el mandato popular,
la puso la escultural Jessica Jordan que perdió por escasos tres
puntos porcentuales la Gobernación de Beni y tornó pírrica la victoria
electoral del conservador Ernesto Suárez que deberá consensuar, ahora,
sus acciones con el MAS en esa región agroganadera y forestal
boliviana en trance de despegue. Morales, que reconoció "errores" en su comando electoral,
específicamente en la selección de candidatos, calificó de
"impresionante" el desempeño electoral de "la compañera Jordan", miss
Bolivia 2006, en las urnas. Asimismo, la elección planteó certezas incontrastables: la
necesidad de alianzas para sortear el fantasma de la ingobernabilidad,
en gran parte de gobernaciones y alcaldías bolivianas, pues donde el
MAS ganó, la oposición se tomó importantes espacios legislativo, y
viceversa. Es el caso de la emblemática alcaldía de La Paz, que el ex aliado
de Morales, el Movimiento Sin Miedo (MSM, centroizquierda, del alcalde
Juan del Granado) gobierna desde 2000 y que retuvo para un lustro más. El ex presidente del Concejo de La Paz, Luis Revilla se hizo de la
victoria en las ánforas. El correlato de fuerzas en el legislativo Concejo de La Paz ha
quedado repartido en partes iguales, 5 para el MAS y otros tantos el
MSM. El restante onceavo quedó en poder de la centroderechista Unidad
Nacional y, vaya paradoja, 'normal' en la política criolla, se
convirtió el escaño más decisivo, de oro, y hasta podría convertirse
en el titular del Concejo, si se sigue la tradición. Más aún dada la 'deriva continental' que han sufrido el MAS y el
MSM entre sí. Otras de las certitudes es el crecimiento del MSM a nivel
nacional, 10 años después de fundado y circunscrito a la ciudad
(municipio) de La Paz, pese a varias intentonas y frustraciones en
diversas elecciones. En este acápite el MAS, que marcó las distancias, parece tener
mucho que ver. Los resultados de los comicios que seleccionaron a los titulares
de 2.502 cargos electivos por un lustro, parecieron no cuestionar las
políticas estatales de Morales, que apunta a la industrialización del
país más pobre de Sudamérica y que con el Parlamento a su favor
corretea a los corruptos que administraron el Estado entre 1982 y
2005. La consulta popular, sexta consecutiva desde diciembre de 2005,
sin contar el referendo hidrocarburífero de un año antes, dejó la
sensación de hartazgo en el electorado que dio muestras de fatiga,
dado el recrudecimiento del índice de abstención que oscila el 13 y
15% y que en diciembre último se situó en 6%. Las elecciones subnacionales que terminaron de sentar las
autonomías regionales dejaron un estela de llamados a la
reconciliación nacional. Desde Costas , que en las efervescencias políticas del convulso
2008 llamó a Morales "excelentísimo asesino", el díscolo Percy
Fernández, en Santa Cruz, Revilla, en La Paz, el alcalde electo de El
Alto bastión del MAS, Edgar Patana, y hasta el mismísimo Morales se
avinieron en concertar para potenciar, de las partes al todo, el
desarrollo de Bolivia, desde los municipios y las regiones. "Ha llegado el momento de la reconciliación", proclamó Costas,
mientras que Patana, cuyos talones pisó la centroderechista Marisol
Chapetón, planteó la imperiosidad de trabajar de manera conjunta? sino
no vamos a durar?". Revilla, por su parte, dijo que La Paz "votó sin miedo por el
futuro", pero significó que "hay necesidad de coordinar para
gobernar". En un discurso nocturno en el presidencial Palacio Quemado,
Morales convocó a las autoridades elegidas "a trabajar de manera
conjunta". "Los sectores opositores deben entender este proceso de cambio (
) Sino no pueden sumarse (en el plano ideológico político) aporten
con gestión para que gane el pueblo en municipios y departamentos (..)
No quiero ninguna confrontación, sino que en 5 años de gestión sean de
beneficio" nacional, afirmó al tiempo de reconocer la victorias de sus
adversarios políticos.
Cc/ ABI Agencia Boliviana de Informacion 5-04-2010
de La paz, César Cocarico, y la ex candidata a la alcaldía de la
ciudad Elizabeth Salguero (ABI) Por Coco Cuba La Paz, 5 abr (ABI).- El partido del presidente Evo Morales, que
en las elecciones subnacionales del domingo resignó espacios en el 70%
de las 10 principales alcaldías bolivianas, extendió su poder más allá
de las tierras altas a la subandina Chuquisaca y la amazónica Pando y
puso un pie en los legislativos, locales y regionales, de los
departamentos de la denominada 'media luna', gobernados por opositores
radicales y donde carecía en absoluto de presencia. El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó sin discusión las
gobernaciones de La Paz (oeste), Oruro (sudeste), Potosí (sudoeste),
Cochabamba (centro) y Chuquisaca (sudeste), esta última con mayor
esfuerzo. Y en una reñida contienda electoral, enturbiada por denuncias de
fraude -post sufragio- en las actas, adhirió la gobernación de Pando
(norte amazónico), hasta ahora, invariablemente, en manos de
conservadores y liberales. Pando, Cochabamba y Chuquisaca permanecieron en el período
2006-2009 bajo el control de la oposición de derechas. En el nivel municipal, el MAS se hizo de las alcaldías de El Alto
y Cochabamba, ambas en manos de la oposición moderada entre 2006 y
2009 y, en gran avance, ganó la de Cobija, capital del departamento
Pando, esquiva siempre a otra pretensión que no sea sino de derechas. El MAS copó, en términos redondos, más menos el 60% de los
legislativos en las 9 gobernaciones -incluidas las de Santa Cruz
(este),Beni (nordeste amazónico) y Tarija (sur), de donde no pudo-en
las urnas- desbancar a los más fieros opositores de derechas a
Morales- y los 337 municipios bolivianos en unas elecciones signadas
por un ausentismo que osciló entre 13% y 15% y el planeo de las
autonomía o independencia regional política y administrativa. Los ex prefectos reelectos gobernadores, Rubén Costas en Santa
Cruz, Ernesto Suárez en Beni y Mario Cossio en Tarija lanzaron, contra
todo pronóstico, discursos más bien conciliadores. Incluso, el reelecto alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, habló
de llegado el momento de "soldar la patria". La votación global que obtuvo el MAS, aún no cuantificada pero que
parece levemente menor al aplastante 64% que Morales impuso en las
generales de diciembre pasado para su reelección, da para meter las
narices en las legislativas asambleas y concejos de la quebrada 'media
luna', una ficción geográfica que en el plano primario de la
ideología, más tarde llevada al plano de la práctica, planteó la
división de Bolivia en dos: tierras altas y bajas, a manera de
antinomias, oriente rico y occidente pobre: indios y blancos. Morales, que intentaba desactivar ese bloque de gobernadores
sospechados de alentar a un grupo de secesionistas europeos, salió a
la palestra para representar los nuevos avances, menos perceptibles
que los del pasado reciente, de su partido. El mandatario destacó el "gran triunfo" del MAS en ciudades
intermedias, 72 en total. Morales enfatizó el vigor de su movimiento político de izquierdas,
"200% en (el amazónico) Beni y 150% (en el vecino) Pando". En consecuencia, certificó, "hay rebelión en la Amazonia boliviana". Las elecciones regionales y municipales, que concitaron a una masa
de poco menos de 5 millones electores, marcaron una noción de
equilibrio en la asignación del poder por parte del electorado
boliviano, coincidieron analistas locales. También la emergencia efectiva de género, pues los electores
pusieron a dos mujeres en la cabeza de los municipios de Cobija
(norte) y Oruro (sudoeste) y estuvieron a un tris de entregar la
gobernación de Beni a una joven de 24 años. La nota saliente, en este cuadro pincelado por el mandato popular,
la puso la escultural Jessica Jordan que perdió por escasos tres
puntos porcentuales la Gobernación de Beni y tornó pírrica la victoria
electoral del conservador Ernesto Suárez que deberá consensuar, ahora,
sus acciones con el MAS en esa región agroganadera y forestal
boliviana en trance de despegue. Morales, que reconoció "errores" en su comando electoral,
específicamente en la selección de candidatos, calificó de
"impresionante" el desempeño electoral de "la compañera Jordan", miss
Bolivia 2006, en las urnas. Asimismo, la elección planteó certezas incontrastables: la
necesidad de alianzas para sortear el fantasma de la ingobernabilidad,
en gran parte de gobernaciones y alcaldías bolivianas, pues donde el
MAS ganó, la oposición se tomó importantes espacios legislativo, y
viceversa. Es el caso de la emblemática alcaldía de La Paz, que el ex aliado
de Morales, el Movimiento Sin Miedo (MSM, centroizquierda, del alcalde
Juan del Granado) gobierna desde 2000 y que retuvo para un lustro más. El ex presidente del Concejo de La Paz, Luis Revilla se hizo de la
victoria en las ánforas. El correlato de fuerzas en el legislativo Concejo de La Paz ha
quedado repartido en partes iguales, 5 para el MAS y otros tantos el
MSM. El restante onceavo quedó en poder de la centroderechista Unidad
Nacional y, vaya paradoja, 'normal' en la política criolla, se
convirtió el escaño más decisivo, de oro, y hasta podría convertirse
en el titular del Concejo, si se sigue la tradición. Más aún dada la 'deriva continental' que han sufrido el MAS y el
MSM entre sí. Otras de las certitudes es el crecimiento del MSM a nivel
nacional, 10 años después de fundado y circunscrito a la ciudad
(municipio) de La Paz, pese a varias intentonas y frustraciones en
diversas elecciones. En este acápite el MAS, que marcó las distancias, parece tener
mucho que ver. Los resultados de los comicios que seleccionaron a los titulares
de 2.502 cargos electivos por un lustro, parecieron no cuestionar las
políticas estatales de Morales, que apunta a la industrialización del
país más pobre de Sudamérica y que con el Parlamento a su favor
corretea a los corruptos que administraron el Estado entre 1982 y
2005. La consulta popular, sexta consecutiva desde diciembre de 2005,
sin contar el referendo hidrocarburífero de un año antes, dejó la
sensación de hartazgo en el electorado que dio muestras de fatiga,
dado el recrudecimiento del índice de abstención que oscila el 13 y
15% y que en diciembre último se situó en 6%. Las elecciones subnacionales que terminaron de sentar las
autonomías regionales dejaron un estela de llamados a la
reconciliación nacional. Desde Costas , que en las efervescencias políticas del convulso
2008 llamó a Morales "excelentísimo asesino", el díscolo Percy
Fernández, en Santa Cruz, Revilla, en La Paz, el alcalde electo de El
Alto bastión del MAS, Edgar Patana, y hasta el mismísimo Morales se
avinieron en concertar para potenciar, de las partes al todo, el
desarrollo de Bolivia, desde los municipios y las regiones. "Ha llegado el momento de la reconciliación", proclamó Costas,
mientras que Patana, cuyos talones pisó la centroderechista Marisol
Chapetón, planteó la imperiosidad de trabajar de manera conjunta? sino
no vamos a durar?". Revilla, por su parte, dijo que La Paz "votó sin miedo por el
futuro", pero significó que "hay necesidad de coordinar para
gobernar". En un discurso nocturno en el presidencial Palacio Quemado,
Morales convocó a las autoridades elegidas "a trabajar de manera
conjunta". "Los sectores opositores deben entender este proceso de cambio (
) Sino no pueden sumarse (en el plano ideológico político) aporten
con gestión para que gane el pueblo en municipios y departamentos (..)
No quiero ninguna confrontación, sino que en 5 años de gestión sean de
beneficio" nacional, afirmó al tiempo de reconocer la victorias de sus
adversarios políticos.
Cc/ ABI Agencia Boliviana de Informacion 5-04-2010